Los médicos como pacientes

Recientemente he tenido que ir a un fisioterapeuta y al odontólogo por problemas de salud diversos y ha pasado por mi cabeza una reflexión que me ha resultado muy interesante. Es un dicho popular que el médico es el peor paciente, el que más se queja, el que más miedo pasa y el que recibe con peor cara los diagnósticos. Y no sin razón, en cierto modo, ya que cuando un médico da la vuelta a la tortilla y se convierte en paciente no deja de ser médico, y conoce todo lo que le puede ocurrir, puede entender las explicaciones perfectamente. En definitiva, no pierde información en el proceso y ello le lleva a estar nervioso ante la expectativa de lo que pueda ocurrirle.

La situación que se me planteó como estudiante que soy me hizo dudar de como sería como profesional de la salud en el futuro, cuando me toque trabajar. Cuando un médico esta trabajando desea lo mejor para el paciente, busca su bienestar. Pero cuando el médico se convierte en paciente sufre muchos más miedos que los propios pacientes. Puede sufrirlos. Y pide a sus compañeros que actúen de manera diferente, o que le pongan más sedante, o que una operación que puede hacerse con anestesia local o general se haga por necesidad con anestesia general. El quid de la cuestión es el miedo. El miedo nos hace actuar de diferente manera, nos hace ser diferentes y nos permite protegernos, hasta cierto punto.

La pregunta que me planteo es, ¿si se considerase a los pacientes como si fuésemos nosotros mismos el que está en su lugar, si empatizásemos a tal nivel, actuaría el médico de manera diferente? El día que me toque ejercer la medicina quiero pensar que un paciente se merece tanto o más respeto como el que me daría a mi mismo si estuviese en su posición, que lo trataré como si fuese yo el que esta sentado en su posición, o tumbado, o en la mesa de operaciones. Quiero pensar que cuando trabaje actuaré así pero, desde la ignorancia, es quizá utópico. Porque entra en conflicto la salud física de las personas con la salud mental de las mismas.

Cuando un médico procura lo mejor para la salud de un paciente en la mayoría de casos, salvo quizás en consultas psiquiátricas, del dolor y algunas oncológicas, se esta buscando el bienestar físico, pero se esta haciendo pasar al paciente por una situación estresante, con miedo, muchas veces con dolor. Emociones que las personas retienen y sufren individualmente. Emociones que descubrimos las personas que estamos intrínsecamente relacionadas con las ciencias de la salud cuando nos toca estar en el otro lado de la consulta, y descubrimos que no son precisamente agradables. No es agradable estar en el dentista preocupado, no es agradable que te tengan que anestesiar varias veces pues la anestesia no hace efecto, no es nada agradable saber que el siguiente movimiento del fisioterapeuta te va a resultar dolorosísimo.

Quizá no sepa responderme a esta pregunta hasta el día que tenga que estar delante de una persona, en una consulta. Pero me queda claro que es una pregunta que merecerá la pena hacerse hasta entonces. ¿Entenderé a las personas que hay en consulta como si fuese yo el que esta en su lugar?

La imagen destacada se trata de un fotomontaje de un analema del Sol en la ciudad de Burgos, con la catedral superpuesta por delante, de Roy Campos.

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