Meses de lectura

Desde que el pasado agosto tuve la oportunidad de leer “Con-Ciencia médica“, de Mónica Lalanda, me picó el gusanillo con la literatura médica. Y este ímpetu cogió más fuerza, si cabe, al comenzar el curso. En primer lugar, las nuevas asignaturas que me esperaban por delante eran eminentemente clínicas. Además, en la asignatura de aparato respiratorio, el coordinador nos recomendó una serie de libros que consideraba imprescindibles para el estudiante de Medicina. En septiembre no se lo tuve mucho en cuenta… Pero con las ganas que ponía a su asignatura, con todo lo que nos enseñaba, con las personas que venían a hablarnos de sus enfermedades… Cogí cierto cariño y respeto a este profesor. Y con ello tomé más en serio sus recomendaciones.

Y claro. Una vez te pones a leer te llegan muchos más títulos. Muchos más libros que pintan genial. Hablas con los amigos y te dicen que libros les han gustado y cuáles no. Tomas nota de las citas que hacen en los libros que estás leyendo. Y acabas teniendo una lista bastante grande como para sobrellevarla. Pero como la lectura es tan sana me lancé al abismo.

Así es que desde ese mes, desde agosto, he tenido entre mis manos bastantes libros de divulgación médica. Deontología, Historia de la Medicina, casos clínicos narrados, vivencias y experiencias personales de los médicos. La siguiente idea que me vino a la cabeza era compartirlo. Resumir lo leído, revivirlo en cierto sentido. Y dejarlo vivo aquí, para el que llegue detrás.

Estos son los libros que he leído, estas son las impresiones que me han causado. ¡Disfrutad!

Con-ciencia Médica, de Mónica Lalanda


Mónica Lalanda es una médica muy recursiva. Y su libro toma buen ejemplo del día a día que ha vivido, de su lucha con los servicios sanitarios, con los médicos y con el código deontológico. Y es precisamente del código que las médicas han de seguir de lo que trata el libro.

“Con-ciencia médica” es un cómic médico; el primero que he conocido. Y presenta diferentes situaciones que entorpecen en un modo u otro lo que el buen medico debe hacer.  Una a una se presentan situaciones que Mónica -y otros médicos, y estudiantes- ha vivido. Situaciones que no se rigen por el código. Como colectivo, el médico tiene mucho que cambiar. ¡Y es posible hacerlo!

Cuando leí su libro el pasado verano estaba inmerso en unas prácticas voluntarias, en un rotatorio veraniego por el Hospital de mi ciudad. Y, en muchas ocasiones, vi como las situaciones que planteaba Mónica se hacían realidad. Día sí y día también. De modo que si algo puede conseguir Mónica en su libro es concienciar; tanto al médico como al estudiante.

Todo inmerso en dibujos; si sois seguidores de Mónica en su cuenta de twitter veréis que es una fiel admiradora de nuevos métodos de enseñanza, y entre ellos está el uso de la imagen y el cómic, mucho más fácil de integrar. Si no conocíais a Mónica echadle un ojo a su Timeline de Twitter. Estoy seguro que os encantará.

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Sea como sea, es un libro fácil de leer, corto al tratarse de viñetas y dibujos, que es muy útil y que cumple su objetivo. Apto para cualquier persona del mundo sanitario y apto para ser leído y releído. Este verano le echaré otra pasada :).

El emperador de todos los males, Siddharta Mukherjee


En “El emperador de todos los males” nos encontramos ante una gran biografía del cáncer. Una historia de historias, donde Siddharta nos lleva por la autovía del tiempo hacia adelante y hacia atrás. Nos enseña la concepción del cáncer a lo largo de los siglos, los significados que hay detrás de él y la lucha que ha tenido lugar (sobre todo en el último siglo) para trabajar en su erradicación.

Desde el Antiguo Egipto hasta el mundo occidental actual, el doctor Mukherjee nos sume en la historia del cáncer. Como ha evolucionado su tratamiento, desde las cirugías radicales halstedianas de finales del siglo XIX, en las que cada vez se luchaba por dejar el cuerpo humano más vacío, hasta el descubrimiento de los primeros quimioterápicos y la participación de las guerras en estos hechos.

Destacable es que se trata de un libro largo y que abarca mucha historia. Para lectores ávidos esto es toda una ventaja; un libro que va a durar más de lo habitual. Pero también significa que es un libro que va a estar en la mesilla de noche más de lo habitual; un libro que va a tener mucho más jugo y disfrute de lo habitual.

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El Doctor Mukherjee

Coincidentemente, uno de los detalles que más me apasionaban era ir descubriendo los nombres de los médicos que hoy en día aparecen en mis manuales y en mis apuntes. El primero que me viene a la mente, de tantos que hay, es Papanicolau. Y hoy conocemos una prueba con su nombre.

Siddharta es un genio capaz de desenrollar un ovillo para tejerlo y transformarlo en una cuerda perfecta donde todo converge. Y sin duda su libro es uno de los más bonitos y humanos que he leído. Es mucho más humano que los Abstract, mucho más humano que los Papers de Congresos. Evidentemente cada pieza tiene su lugar, pero Siddharta ayuda a humanizar una profesión médica que, a veces, me ha parecido corrompida. Y eso da felicidad, da claridad para acabar la Carrera con una sonrisa, sabiendo y recordando que estamos ahí para ayudar a las personas. Los médicos no curan siempre. Pero lo que si pueden hacer siempre es ayudar. Y eso lo podemos extraer de este libro.

Claro que si lo extraigo de este libro, en el siguiente libro se purifica ese mensaje…

Ante todo, no hagas daño, de Henry Marsh


Si antes hablábamos de que podíamos sacar el mensaje de cómo se humaniza la profesión médica, en este caso estamos ante el paradigma de esas sensaciones. De la vivencia personal y del conflicto de la profesión. Henry Marsh, un renombrado Neurocirujano inglés, me ha hecho emocionarme como no ha conseguido ningún otro literato médico.

Paso a paso vamos descubriendo los dilemas morales ante los que se enfrenta el doctor Henry Marsh. Nos cuenta como ha vivido su profesión. Nos habla de las personas que ha tenido que operar. De sus problemas. De sus emociones; tristezas y alegrías. Hace salir el sol ante operaciones que han salido bien. Operaciones que tienen lugar en el cráneo, donde cualquier mínimo fallo puede provocar afasias, paresias, hemiplejías… O pueden ser una bocanada de aire fresco para personas que han perdido su yo, su ser.

Henry presenta un relato increíble, cercano y loable. Es capaz de transmitir sus sensaciones y todo lo que pasa por la cabeza de una persona que puede estar ante los últimos minutos de su vida. También saca su parte más oscura, todos sus fracasos. Todas las operaciones que han terminado con la muerte o con una persona inválida. Y todas sus luchas con el Servicio Nacional de Salud inglés, con las trabas que le han puesto.

En definitiva es un libro cercano que a personas emocionales como un servidor puede llegar a sacar la lágrima fácil. Si tuviese que quedarme con un libro hoy por hoy (mas con tan poco leído), me quedaría con “Ante todo, no hagas daño“.

Si queréis ver parte de la labor que hace el doctor Henry Marsh os recomiendo el documental “El doctor Inglés”, donde se presentan las peripecias del neurocirujano para llevar todos sus conocimientos y ayudar a un compañero ucraniano a ejercer su profesión.

 

El sida y sus metáforas, de Susan Sontag


Tanto “El sida y sus metáforas” como “El cáncer y sus metáforas” son dos de las obras más conocidas de Susan Sontag. Esta profesora y guionista tuvo la experiencia de sufrir un cáncer en su propia piel. Y en su convalecencia decidió escribir la sensación que le produjo el mismo, cómo se enfrentaba ante las personas y sus acciones, las palabras que usaban y las metáforas que generaba esa enfermedad en la sociedad. Comparándolo todo con la tuberculosis. En el otro libro hace lo propio entre el sida y la sífilis, entre otras enfermedades.

Ambos son libros cortos, meros ensayos que presentan la evolución de la concepción social de las enfermedades. Están ahí como un reflejo de la sociedad en la que vivía Susan, reflejo de los años 80 y 90. Y en cierto sentido ésto es a la vez su parte más importante y su debilidad. Nos cuenta los problemas emocionales y personales de tener que “luchar” contra las enfermedades. De usar terminología militar al hablar de la misma. De por qué se “invaden” los tejidos. Es una imagen estática de esa época y es palpable al leerlo y poner de relieve las diferencias que hay respecto tanto al tratamiento del cáncer y sida (que ha avanzado muchísimo) como al uso lingüístico que hacemos al hablar de las mismas.

No obstante, aunque esté estancada, sigue estando de actualidad. Seguimos teniendo mucho militarismo en la Medicina. Seguimos hablando en términos muy agresivos. Seguimos usando muchas palabras que ya se utilizaban hace siglos.

Si algo tiene de bueno este dúo de libros es la reflexión. Hace pensar. Hace dudar. Te pone en planos que no habías considerado. Te coloca como paciente. Y te da un microscopio para que veas perfectamente cómo es su perspectiva respecto a las metáforas que encuentran diariamente en sus enfermedades.

El hombre que confundió a su mujer con un sombrero, de Oliver Sacks


En este caso estoy inmerso en plena lectura de esta bella obra de Neurología (o quizá Neuropsiquiatría). Oliver Sacks hace una recopilación de los casos clínicos más extravagantes o más interesantes ante los que se ha encontrado y los presenta junto con los pensamientos y las dudas que le suscitan.

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Ilustración en la portada del libro

Podríamos decir que “El hombre que confundió a su mujer con un sombrero” es una amalgama de historias clínicas vistas con la perspectiva del tiempo (una vez más, como ocurre con los libros de Susan Sontag, la primera edición de este libro fue en los años 80).

Su título adelanta lo que le ocurría a una de las personas con las que se encontró el Doctor Sacks. Un hombre que al salir de la consulta con el médico no tuvo reparo en coger a su mujer y “ponerla” en la cabeza, como si se tratase de su sombrero, porque así lo percibía él.

Hasta donde he leído puedo decir que se trata también de un libro muy cercano, a la vez que interesante. Y hasta donde he visto a lo largo de estos meses de lecturas médicas, la Neurología y la Neurocirugía pueden llegar a ser realmente apasionantes.


 

Todos y cada uno de estos libros han supuesto un cambio en mi. Y de todos he podido quedarme con buenas nociones, buenas ideas, buenos actos. Quizá lo que más me ha marcado es lo humana que es la medicina, o lo humana que puede llegar a ser. Entiendo la empatía y la cercanía a las personas como algo muy importante en la vida, y todos estos autores han sabido transmitir ese bienestar.

A disfrutar de la lectura. Nos leemos la próxima vez :).

Javier

P.D.: La foto de portada fue tomada por Dani C.R. a principios de este mes en León.

 

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2 comentarios en “Meses de lectura

  1. Leucocito Curioso dijo:

    ¡Hola Javier! La verdad es que a mí también me encantan los libros de literatura y casos médicos. ¡Hay que ver, qué frikis que somos, jeje!
    De los que nombras, me he leído el de Olivet Sacks y el de Henry Marsh. Tengo «El Emperador de Todos los Males» en la estanteria, tan precioso ahí esperándome, pero con tanto ajetreo de rotatorios, trabajos y Academia la lectura se ha visto resentida.
    Otros libros que quizás hayas leído o de los que hayas oído hablar: «Despertares» (y cualquiera de Olivet Sacks en general! 😍), «Constantes Vitales», «La Doctora Cole», «La Casa de Dios»…
    Llevo tiempo queriendo hacer una continuación a mi entrada «Leer en el autobús» comentando un poco lo que tú acabas de hacer sobre los libros médicos que he leido… ¡Qué ilusión me hace que tú también compartas este gusto por esta clase de libros! 😀
    ¡Mantendré mis receptores alerta ante las citoquinas de actualizaciones de tu blog! 🙂
    ¡Un saludo!

    Me gusta

    • Javier De Sande Inyesto dijo:

      ¡Muy frikis desde luego!

      El Emperador de Todos los Males es un gran libro, tanto por el significado que le da al cáncer como por su tamaño. Es arduo de digerir, pero merece la pena leerlo -eso si, tomándoselo con tranquilidad. Y como siempre me gusta decir, cuantas más cosas hacemos, más tiempo tenemos. Todo es cuestión de organizarse :).

      ¡Me apunto los libros que me dices! Siempre me hace mucha ilusión recibir recomendaciones.

      Sobre lo que me comentas al final del mensaje de la continuación de tu entrada solo puedo decir que ánimo. Es una idea maravillosa. Adelante con ello.

      ¡Nos leemos!

      Me gusta

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