Actitud, valores y fluir

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A veces pienso en el fluir de la vida. Y ese mismo pensamiento es el que me ha llevado a estas lineas. Fluir es saber disfrutar, es vivir de una manera que te haga sentirte completo. Significa tener el autoestima alto y sonreír al mundo, pero también significa atravesar los momentos malos como lo que son, ni el fin del mundo ni absolutamente nada.

Esta reflexión tiene un punto de partida. Se trata de Rafael Santandreu. Hace unos años un amigo mío me recomendó leer los libros de este psicólogo. Él mismo tenía uno de sus libros (Las gafas de la felicidad) así que se lo pedí prestado y lo devoré. En menos de una semana ya estaba deseando tener el siguiente de sus libros en mis manos.

Rafael es un maravilloso escritor. Sabe relatar a través de los capítulos las neuras y terribilitis que achacan a muchas personas. Pequeñas experiencias vitales que van sumándose a una pendiente resbaladiza de enfados, malestares y desencantos. Y a su vez explica desde la psicología conductual como podemos hacer frente a estas actitudes. Mediante ejemplos, mediante datos y estudios Rafael desmonta en sus libros las situaciones que provocan malestar.

Tras leerme los tres primeros libros de Rafael di un pequeño cambio en mi vida. Me propuse no sentir las situaciones de una manera tan terrible. No caer en las redes de araña que nosotros mismos construimos. Evidentemente hay momentos muy bajos en la vida, hay situaciones que merecen ser vividas con tristeza. Y también hay días que estás deprimido aunque tengas delante a un equipo de animación.

_Somos nosotros los que nos damos permiso para ser felices.png

Mi propósito no era eliminar todo atisbo de tristeza. El objetivo era (y sigue siendo) intentar ser consciente de las situaciones que me llevaban a la boca del lobo. Situaciones sin sentido. Uso la herramienta más fuerte que aprendí en los libros: tu eres el propietario de lo que piensas. Tu eres el que decides que haces con tu razón, como quieres tomarte los malos tragos. O los malos momentos. O mejor aun, esos momentos que no deberían ser malos y lo acaban siendo por lo que tu piensas.

Pues bien, intentar día a día ser consciente de las situaciones frustrantes y de los pensamientos negativos que pasan por delante de nosotros es difícil. Lleva un trabajo. Y constancia. Pero merece la pena. Merece la pena no enfadarse cuando se te cae un plato: se rompió. Ya está. Merece la pena estar relajado cuando el profesor te está riñendo por algo que no has hecho. Merece la pena ser consciente de la vida y llevar las riendas. Cuando llevas las riendas, cuando tu diriges tu camino, eres capaz de centrar tus esfuerzos en otras actividades. En dar muestras de cariño a tus seres queridos. En aprender esa canción que tanto te gusta. En mil cosas diferentes.

En el fondo, esa es la base de fluir en la vida. Vivir sin sufrir. O no sufrir por las cosas que no merecen un sufrimiento.

Y tanto los libros de Rafael Santandreu como los de otros autores me lo han enseñado. Como curiosidad me gustaría mencionar a Paul Watzlawick. Se trata de un autor del siglo pasado, un psicólogo conductual austriaco. Escribió un libro titulado “El arte de amargarse la vida”. Una obra satírica en la que explica como cada pequeño aspecto de la vida, cada cosa, incluso aquellas que solo tienen un ápice de bueno, tiene una cara horrible. Es un maestro en sacar lo peor de lo mejor. De hecho ese concepto llega a dar título a otra de sus obras… La idea es: si es tan complicado sacar maldad de la vida, ¿no será más fácil vivirla si nos damos cuenta de que casi todo es bueno? Estoy casi seguro que Rafael hizo un guiño a Paul con sus libros.

Ser y solo ser


Sin embargo, también quiero hablar sobre el siguiente paso: la actitud y los valores que uno mismo tiene. Ser, y no parecer. Querer ser. Para transmitir, para hacer sentir a los demás lo que nosotros vivimos, para que nuestra felicidad fluya por toda la habitación donde estemos hay que ser. Hay que ser una persona alegre, feliz, una persona que reconoce los errores, que reconoce los fallos y los momentos tristes como tales. Hay que ser una persona que no terribiliza. Hay que sentirlo. En el fondo de nuestra mente. Y se puede sentir. Todos podemos ser joviales.

Una de las claves para conseguir dicha jovialidad es la repetición. La otra es el cambio de chip. Una precede a la otra, y ninguna es nada sin la otra.

Repetición porque es la única manera de darnos cuenta de lo que realmente merece la pena. Si repetimos nos hacemos conscientes, empoderamos nuestra mente para que actúe. Activamos el mecanismo que hace que cambiemos. Repetirnos a nosotros mismos que valemos mucho, que podemos ser felices, que somos felices, repetirnos que sonreír es gratis. Que ayudar a los demás también lo es. Que un acto de gratitud te hace sentir bien a ti y al que lo recibe. Repetirlo sin parar, repetirlo hasta que sea natural. Repetirlo hasta que salga de nosotros.

Y cambiar el chip. Cambiar el chip significa desconectar de los hábitos dañinos. Es salirse del círculo vicioso que pueden ser nuestros actos. Y poner nuestra propia rueda. La que de verdad sintamos, no la que hemos dejado que este. Pensar en nosotros, en lo que nos hace disfrutar. Y cogerlo y ponerlo como eje vital.

Repetir y cambiar de chip. Repetir hasta cambiar de chip. Cambia de chip y seguir mejorando y repitiendo.

Hace unos meses hablaba de empatía en el mundo de la medicina. De como los estudiantes somos empáticos y como se va perdiendo esa habilidad con la que entramos en la facultad. Ser conscientes de nuestros buenos actos y continuar con ellos, ser conscientes de que ayudan a las personas nos permite mantener esa empatía.

¿Cuánto vales como persona?


Hay una fórmula que me encanta. Es la del valor de una persona. ¿Cuánto vales tu como persona? Victor Kuppers lo tiene claro: Valor = (C+H)xA. Vales lo que valen tus conocimientos, tus habilidades y tu actitud. Los conocimientos los adquieres, las habilidades pueden ser innatas o puedes aprenderlas, y la actitud la pones tu. Pero lo que es importante de la formula es que la actitud multiplica. Puedes saber un montón, ser buenísimo como médico. Pero como tu actitud este por los suelos…

Y es que Victor Kuppers me encanta. Si no habéis visto su charla TED (o cualquier otra de las que se dedica a dar por todo el país) no se a que estáis esperando. Si queréis aprender, sonreír y disfrutar sobre lo que he escrito es un buen comienzo. Y otro buen paso su libro “Vivir la vida con sentido”. Aunque Victor no sea un psicólogo per se si que es un buen recopilador. Recopila métodos para poner la mejor actitud a la vida. Y para seguir haciéndolo día a día. Me encanta la manera en que transmite Victor. Y lo que representa. Pensar en el me saca una sonrisa.

Conclusiones


Como últimas palabras me gusta hacer en este caso un pequeño resumen. La vida puede ser una experiencia muy feliz. En gran parte depende de como enfoquemos nuestros pensamientos hacia la misma. Ser feliz es cuestión de actitud, por un lado, y de ser conscientes de como nos tomamos lo que nos ocurre, por otra. Lo que entra no puedes cambiarlo, pero si puedes cambiar lo que pasa en tu cerebro y lo que transmites de salida. Valores y actitud son por tanto claves.

Se me acaba de ocurrir otra fórmula. Tu vida es tanto como tus valores, tu actitud y tu reconocimiento hacia ti mismo. Vida = V+A+R.

Me encanta recordar también la actitud de otras dos personas que, si bien no conozco tanto como Victor y Rafael, transmiten siempre que les veo. Se trata de Odin Dupeyron y Javier Cebreiros. Un mexicano y un gallego que fluyen. Os dejo aquí sus charlas TED. Son toda una delicia.

Es un placer escribir. Me hace sonreír. Espero que la lectura también haya hecho sonreír.

P.D.: La foto de cabecera es un árbol lleno de musgo en las inmediaciones de Puebla de Lillo, León.

P.D.2: He descubierto un artículo maravilloso en el blog de Andrés Montaner sobre motivación para estudiantes de medicina. Una lectura muy recomendada. “Vivamos el día a día con el mismo entusiasmo con que miramos al futuro y no pospongamos la satisfacción para cuando acabemos medicina

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